Para noches de Alquiler

Para noches de alquiler, tienes las mil y una caras
Puedes ser muy cordial
Y también muy descarada.
Te calzas tu vestido rojo con las botas aterciopeladas.
Con la cara pintajerrea, salés a recorrer.

Para noches de alquiler, no te importa si son guapos
Si son buenos, si son malos.
Tú le bailas al desconcierto, a la rareza, a la duda.
No sientes el miedo, ni la vergüenza
No te importa si te matan.

Para noches de alquiler, tu conciencia pende un hilo
Te crees la reina de la locura
Gritando, riendo, llorando, bailando, llorando, llorando, llorando.

Para noches de alquiler, tu mente desborda
Tú cuerpo pide a gritos la pasión
Y tu boca la invoca.

Para noches de alquiler, al lado de un desconocido
Le rezas al dolor y al miedo
Llorando por el tiempo perdido
Y pides a gritos una explicacion.

Dedicado al sentimiento

La verdad estaba perfecta, ya no te guarda rencor, te había olvidado, estaba tranquila, me sentía en paz, respiraba con gracia, soñaba sin tí, estaba en paz, centrada, me sentía valiente, corajuda y cojonuda, como quien diría. Pasó el tiempo sin que vuelvas a mi, te marchaste dolorosamente dejándome en soledad. Aprendí a convivir y valerme de ella.
Durante semanas las lágrimas regaron mi almohada manchanda con el rimel de mis ojos, pero nada era para siempre. Las horas ya se habían esfumado y te quedaste en el olvido de mi alma, eras un simple recuerdo, un mal recuerdo.
Pude maquillar mi dolor con un poco de felicidad y pinté mis días con fé, con una gran fé en mí. A la vez me sentía frustrada por volver a caer en tí, creía que había aprendido con la primera lección, pero apareciste y, nuevamente, jugaste en mi contra, derribándome por completo. Armada de valor te tomé de experiencia, otra salida no había, no existía.
Debes en cuando te hacías presente, pero logré convivir contigo, no eras nada para mí, no estabas hecho para mi y yo támpoco para ti. Se me hizo fácil dejarte pasar, provocándote el olvido. No me desesperaba sentirte debes en cuando, éras más bien una utopía. Supuse que podía avanzar sin tí, sin parar mi vida, mi tiempo y mi esperanza. Me dejaste en claro tus intenciones hace tiempo, y con sufrimiento, odio y vergüenza, acepte tu triúnfo.
Te ví en varias ocasiones, presente y triunfante hacía ambas partes. Me reconfortaba ver como comprendías y alegrabas a los demás. Pero conmigo era diferente, no había felicidad ni entusiasmo... conmigo parecía no haber solución.
Y ahora estoy aquí, tan intacta pero tan pérdida. Haz vuelto a parecer en mí querido, y me entristece verme así, sabiendo que volverá a ocurrir, que volveré a sufrir. Nuevamente me haz invadido y nuevamente será lo mismo...

GRACIAS COMPAÑERA POR SER TAN FIEL A TU INOCENCIA
ME CAGO EN LA MIERDAAAAAAA!
Enferma del ojeteeeee!

Si yo pude... todos podemos! (?

Bitacora de Ensueño II

Se sentía jovén, pero él sabía que era un simple adulto. Cargó de recuerdos la valija y sintió vacia la habitacion. Ese adiós no pudo ser más duro, pero comprendía que si seguía con la farsa algún día todo se desvanecería.
La ducha le sentó bien, tenía la mente más clara para fantasear en soledad. Calzó los jeans sobre sus piernas y estos caían de su cuerpo sin remordimientos, tomó los tiradores de su padre. La ropa era lo único que le quedaba de él. Luego todo supo ajustarse.
Miró el reloj que guardaba en su bolsillo, aún lo conservaba. Éste marcó las tres en punto. El tiempo corría y él comenzaba a extrañarla.
Vestido completamente y con la valija en una mano y su guitarra a cuestas, dejó su hogar. La nota sobre la mesa sólo decía "adiós".
Al caminar por esa avenida desierta sintió el miedo y la nostalgia. Ahora la noche era su amiga y lo acompañaba a morir.
Alquiló un cuarto en el centro, no era de lo mejor pero el sueño lo acechó y aún no estaba listo para dormir en la calle.
Se recostó sobre la cama y prendió un cigarro, se mareaba al fumarlos, pero le quitaba la tensión. Mirando el cielo razo recordó su cara al dejarla. Comenzó a recordar el calor que sintieron sus labios al besarla. ¡Maldita pendeja!- gritó y sintió el dolor de haberse marchado.
Ahora estaba sólo, ambos estaban sólos. Todo coincidia y él la olvidaría.
Los parpados cansados cayeron sobre sus ojos marrones, provocandole el sueño súbito.

Despertó con ansiedad y ésta lo acompañó hasta dejar aquel hotelucho donde había pasado la noche.
Caminando a través de las masas infernales que acechaban la ciudad al mediodía, sonrió deseando encontrar un mañana.
Todo esta igual de BIEN!

Bitacora de Ensueño I

Lucía tan feliz en su vestido de noche, eran sólo ella y él, junto a una noche que acompañaba. Vistió con sus mejores lujos para sorprenderla y complacerla... hacerla feliz era lo único que hacía, porque ya no sentía, ya no quería, ya no veía ese amor que en algún momento lo engatuzó.
Las copas estaban llenas de un vino tinto, sangre pura para un bebedor. Las llamas de las velas descendían con el tiempo y las copas se vacíaban.
Las bocas buscaban sanarse, buscaban saciarse.
Sus ojos eran encantadores, pequeños y negros como la noche, él en cambio estaba vacio, las pupilas dilatas completamente.
Ella se levanta para cambiar la musica y el logra caér en sí, la ve alejarse hasta la otra punta del cuarto, resplandencia desde alli. Él ahora era sólo humo.
Junto al grabador, ella se recostó en el sillón buscando un poco de amor. Él en cambio buscaba una razón, se acercó y ella esbozó una sonrisa. Su manos eran una porcelana, era blanca como la nieve. Él la tomó del rostro, y besó su mejilla manchada de pecas. Ella sintió sus tibios labios hundiendose en su rostro, él no la soltó y ella lo abrazó.
Él era bello, frío pero hermoso, pero la locura lo abatía como cegandoló de la realidad. Ella lo entendía y lo esperaba hasta que vuelva en sí... lo amaba. Ella estaba ciega, ciega por él.
Pasaron dos minutos y él la soltó, como asqueado, ella no comprendió. Lo tomó fuertemente del brazo y él se volteó como evitandola. Y la evitó y ella le habló, le gritó, le lloró y él no miró su rostro. Ya no la sentía, no la quería cerca de él. Ella necesitaba de él, lo precisaba... era una adicción, una obsesión.
Lo soltó levemente, como resignada. Y él se marcho, con un saco negro y los zapatos lustrados. Ella no dijo nada, su vestido se opaco. Las velas se apagaron, y el sól comenzaba a mostrar el alba.

Aguantar y resistir nos congeló el corazón, porque eso ya no es vivir sólo es domar un dolor.
¿Acaso no lo vamos a enfrentar?
DUROS EN EL DOLOR!
Y un atardecer de acordes


"SE DICE QUE EL TIEMPO CAMBIA LAS COSAS, PERO ENREALIDAD ES UNO EL QUE TIENE QUE CAMBIARLAS"




Andy Warhol
El gran ensayo de encontrar la eternidad!
She's gone insane but the memory remains

¿Debo quedarme o correr y dejarlo todo atras?

En tiempos como estos, aprendes a vivir otra vez. En tiempos como estos, das y das otra vez. En tiempos como estos, aprendes a amar otra vez. En tiempos como estos, es tiempo y tiempo otra vez.
..."Otros recluidos no pudieron resistir las crueles persecuciones, se han ahorcado, otros murieron anémicos, tubérculos; tener presente compañeros, que al que entraba en "reclusión permanente", se le prohibía la lectura, la correspondencia, no podía fumar, ni tomar siquiera un mate amargo y solo se le daba media ración de la comida. Yo tenía más libros en la celda y cuando supieron me retiraron los libros y me pusieron luz en la puerta y en la ventana, los no había podido leerlos por falta de luz. Pero no se conformaron con eso de tenerme a media ración e incomunicado rigurosamente, inventaban, buscaban pretextos y así venían cada dos o tres días, cuatro o cinco guardianes encabezados por Sanpedro, me llevaban a un calabozo y me obligaban a desnudarme completamente para revisarme. Muchas veces, por estar con fiebre me negaba a desnudarme, entonces me amenazaban con fuerza.
Me revolvía y rompían todo: me quitaban lo que les daba la gana, me quitaron una carta que me mandó mi padre. Y cuando ya no tenían más que quitarme, Sanpedro me quito la bombilla para tomar mate.
Verdaderamente era curioso ver las requisas; cada guardían parecía que tenía una gran satisfacción en llevarse algo mío, hasta la botella de remedio se llevaron."





Simón Radowitzky: su vida en el presidio de Ushuaia.
Enfermos, enfermas, dementes por doquier. No quiero ser parte de esto, lo odio, me repugna, me repugnas. Cambian y difieren, se aman, se pelean... aborresco sus palabras, sus ojos hundidos en el enojo pasajero que se vuelve cotidiano. Las palabras son como dagas, sútiles pero peligrosas. Una a una me hieren y no aguanto, no resisto, no controlo mis respuestas. Me harte de tu ira, de vos, de todo... una hija es algo muy valioso y si tu hija no es valiosa para vos entonces para que seguir simulando tu paternidad...

Mañana Campestre


Si es verdad que llueven rosas de cristal